ESTANCIA POR DOCENCIA EN ESCUELA EFA DA TORRE,
CÂMARA DE LOBOS, MADEIRA
No era la primera
vez que visitaba Madeira en el marco de un proyecto europeo; meses atrás, en
mayo de 2025, hicimos desde el Cepa Ramón y Cajal una visita de observación de buenas prácticas y allí
surgió en mí la idea de hacer allí una estancia por docencia. Es decir, pasar un mes trabajando en Madeira como profesor.
La aventura comenzó
el 7 de enero. Funchal, capital de la isla y localidad vecina a Câmara de
Lobos, me recibía con las luces de Navidad, los belenes y toda la parafernalia
navideña encendida y en marcha, esta ambientación navideña iba a durar hasta casi el final del mes de
enero. Mis primeros días en la isla fueron de aclimatación al suave clima entre
15 y 20 grados que se disfrutaban día y noche.
Mis tareas docentes se dividían en la impartición de dos cursos. Uno de inglés, básicamente de speaking (expresión oral para los no iniciados en la lengua de Shakespeare) y otro de cultura española. Las clases eran en el turno de tarde (de 7.20 a 10.30 de la noche) puesto que el centro de adultos comparte las instalaciones con una escuela de primaria que utiliza las instalaciones escolares por las mañanas.
El curso de inglés
tenía la dificultad de tener alumnos de niveles diversos, desde un A2 hasta un
C1, lo cual suponía una dificultad añadida que conseguimos superar entre todos
los asistentes. No era un grupo numeroso, entre 5 y 10 alumnos dependiendo del
día. Hablamos, reímos y aprendimos mucho los unos de los otros. Ellos
aprendieron inglés y yo aprendí a ser
portugués, a indagar en su espíritu y en su forma de ser.
El curso de cultura
española era mucho más multitudinario; se apuntaron todos los alumnos de la
escuela de segunda oportunidad , lo que
nosotros llamamos adultos, de secundaria y de bachillerato. Yo les hablaba en
español y ellos lo entendían perfectamente; no hacía falta repetir las cosas,
Hablamos de cultura española, de nuestra comida, las fiestas españolas más
representativas: las Fallas, San Fermín, la Tomatina de Buñol, la feria de
abril… También de las similitudes entre el idioma español y el portugués, unas
pinceladas de los 80 años de historia común cuando España y Portugal formaban
parte del mismo imperio. Y por supuesto hablamos de los pintores y escritores
españoles más conocidos. Fue un curso de difusión de cultura española que fue
muy valorado.
Interactuaba con
los otros profes cada tarde-noche; tomábamos una media de leite (café
con leche) en el bar de alumnos y charlábamos de forma amena y distendida.
Por las mañanas visitaba los pintorescos rincones de esta maravillosa isla, recorría alguna de sus levadas (caminos junto a acequias que recorren las montañas de la isla) y probaba las exquisiteces locales: el pez espada negro, el bolo de caco y la espetada de carne de res.
Me alojaba en el
convento de San Bernardino del siglo XV, siendo el único huésped del convento.
El silencio y la paz que se respiraban los llevaré en mi memoria.
La última semana de
mi estancia fue más movida, pues llegó un
grupo de alumnos y profesores del CEPA de Yecla, Murcia. Hice
buenas amistades y compartimos momentos
especiales recorriendo la isla.
Tuve la ocasión de
participar en un podcast sobre educación que se emite en la radio local de
Madeira y esta colaboración quedó reflejada en la prensa local .
En resumen, una
actividad enriquecedora en lo personal y en lo profesional que recomiendo hacer
a todos los docentes en algún momento de su vida profesional.





