viernes, 20 de febrero de 2026

Una despedida especial en el corazón de Génova

 


Hoy hemos finalizado nuestra estancia en el CPIA Centro Ponente con una actividad muy especial organizada por los alumnos de italiano nivel B1 de la sede de Pontedecimo.

Los estudiantes nos han guiado por el centro histórico de Génova, mostrándonos algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad y compartiendo con nosotros información sobre su historia, cultura y patrimonio. Ha sido una magnífica oportunidad para comprobar cómo aplican sus competencias lingüísticas en un contexto real y significativo.


Durante toda la visita hemos podido apreciar el trabajo realizado por el alumnado y el compromiso de sus profesores. La actividad nos ha permitido observar cómo el aprendizaje de idiomas puede convertirse en una herramienta para la participación activa y la integración social.


Con esta última jornada hemos concluido cinco días de intensa observación de aprendizaje, durante los cuales hemos conocido de cerca el funcionamiento del CPIA Centro Ponente y hemos compartido experiencias muy enriquecedoras con nuestros compañeros italianos. La acogida que hemos recibido por parte del profesorado y del alumnado ha sido excepcional y nos ha permitido sentirnos parte de la comunidad educativa desde el primer día.

Además del enorme valor profesional de esta experiencia, estos días nos han permitido compartir tiempo y espacios fuera del ámbito laboral, algo que también ha resultado fundamental para el éxito de la movilidad. La convivencia entre las tres profesoras participantes y con nuestros compañeros del CPIA Centro Ponente ha favorecido el intercambio de ideas, la reflexión conjunta y la creación de vínculos que difícilmente se desarrollan en el día a día de nuestros centros.

Hemos aprendido no solo como docentes, observando metodologías, recursos y formas de organización diferentes, sino también como personas. El contacto con otra cultura educativa, el diálogo con profesores y estudiantes de distintos orígenes y la experiencia de enfrentarnos juntas a nuevos contextos nos han ayudado a desarrollar competencias personales como la adaptación, la comunicación intercultural, la empatía y el trabajo en equipo. 

Regresamos al CEPA Ramón y Cajal con nuevas herramientas para nuestra práctica docente, pero también con una visión más amplia de la educación de personas adultas y con la convicción de que las movilidades de observación de aprendizaje son una oportunidad única para crecer profesional y personalmente, fortaleciendo al mismo tiempo la dimensión europea de nuestros centros educativos.




Por Mónica de la Llave Jiménez

jueves, 19 de febrero de 2026

Italiano y cetáceos en el corazón de Génova

 


Llevamos varios días de observación directa en el CPIA Centro Ponente, en la sede principal de Génova atendiendo en diversas clases de iniciales y aprendizaje de idioma italiano inicial, donde hemos podido observar estrategias muy eficaces para enseñar la lengua a estudiantes adultos de diferentes niveles y nacionalidades.

Además, hoy hemos vivido una jornada muy completa. Por la mañana, nos hemos desplazado a la zona del puerto para participar en una actividad de observación virtual de cetáceos. Esta experiencia ha combinado ciencia, tecnología y divulgación ambiental, y nos ha parecido un excelente ejemplo de aprendizaje significativo fuera del aula.


Por la tarde, al regresar al centro, hemos asistido a otra clase de italiano. A lo largo del día hemos seguido comprobando la gran implicación del profesorado y la actitud abierta y colaborativa del alumnado. Nuestros compañeros italianos nos han integrado en las actividades con total naturalidad, facilitando el intercambio de ideas y experiencias educativas.


La observación de aprendizaje nos está permitiendo descubrir nuevas metodologías, formas de organización y recursos didácticos que podrán enriquecer nuestro trabajo en el CEPA. Además, esta convivencia está reforzando el valor de la cooperación y el aprendizaje entre iguales a nivel europeo.


Por Mª Gema Sanz Martín

lunes, 16 de febrero de 2026

Primer día en el CPIA Centro Ponente

 




Hoy hemos comenzado nuestra estancia de cinco días en el CPIA Centro Ponente de Génova, una experiencia que compartimos Beatriz, Mónica y Gema dentro del programa Erasmus de observación de aprendizaje.

 



Hemos visitado la sede de Pontedecimo, donde nuestros compañeros italianos nos han recibido con una enorme amabilidad y profesionalidad. Desde el primer momento nos hemos sentido muy bien acogidas, tanto por el profesorado como por el alumnado del centro.

Durante la mañana hemos asistido a una clase de inglés y a una clase de ciencias. En esta última, además de observar la metodología utilizada, hemos participado en la preparación de una actividad que los estudiantes realizarán en unos días sobre observación de cetáceos. Ha sido especialmente interesante ver cómo se fomenta el aprendizaje activo y la participación del alumnado adulto.

Por la tarde hemos continuado nuestra observación en una clase de
italiano para extranjeros y en otra de Iniciales. Nos ha impresionado el ambiente inclusivo del centro y la manera en que los estudiantes de distintas edades y procedencias trabajan juntos con respeto y motivación.

Este primer día nos ha confirmado la importancia de la observación de aprendizaje como herramienta para compartir buenas prácticas, reflexionar sobre nuestra propia labor docente y fortalecer la cooperación entre centros educativos europeos.

Por Beatriz Aceñero del Cerro 

Estancia por docencia en Madeira enero-febrero 2026



 

ESTANCIA POR DOCENCIA EN ESCUELA EFA DA TORRE, CÂMARA DE LOBOS, MADEIRA

 Juan Sabe Andreu

 No era la primera vez que visitaba Madeira en el marco de un proyecto europeo; meses atrás, en mayo de 2025, hicimos desde el Cepa Ramón y Cajal una visita de observación de buenas prácticas y allí surgió en mí la idea de hacer allí una estancia por docencia. Es decir, pasar un mes trabajando en Madeira como profesor.

La aventura comenzó el 7 de enero. Funchal, capital de la isla y localidad vecina a Câmara de Lobos, me recibía con las luces de Navidad, los belenes y toda la parafernalia navideña encendida y en marcha, esta ambientación navideña iba a durar hasta casi el final del mes de enero. Mis primeros días en la isla fueron de aclimatación al suave clima entre 15 y 20 grados que se disfrutaban día y noche.




Mis tareas docentes se dividían en la impartición de dos cursos. Uno de inglés, básicamente de speaking (expresión oral para los no iniciados en la lengua de Shakespeare) y otro de cultura española. Las clases eran en el turno de tarde (de 7.20 a 10.30 de la noche) puesto que el centro de adultos comparte las instalaciones con una escuela de primaria que  utiliza las instalaciones escolares  por las mañanas.



El curso de inglés tenía la dificultad de tener alumnos de niveles diversos, desde un A2 hasta un C1, lo cual suponía una dificultad añadida que conseguimos superar entre todos los asistentes. No era un grupo numeroso, entre 5 y 10 alumnos dependiendo del día. Hablamos, reímos y aprendimos mucho los unos de los otros. Ellos aprendieron  inglés y yo aprendí a ser portugués, a indagar en su espíritu y en su forma de ser.

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El curso de cultura española era mucho más multitudinario; se apuntaron todos los alumnos de la escuela de segunda oportunidad  , lo que nosotros llamamos adultos, de secundaria y de bachillerato. Yo les hablaba en español y ellos lo entendían perfectamente; no hacía falta repetir las cosas, Hablamos de cultura española, de nuestra comida, las fiestas españolas más representativas: las Fallas, San Fermín, la Tomatina de Buñol, la feria de abril… También de las similitudes entre el idioma español y el portugués, unas pinceladas de los 80 años de historia común cuando España y Portugal formaban parte del mismo imperio. Y por supuesto hablamos de los pintores y escritores españoles más conocidos. Fue un curso de difusión de cultura española que fue muy valorado.




Interactuaba con los otros profes cada tarde-noche; tomábamos una media de leite (café con leche) en el bar de alumnos y charlábamos de forma amena y distendida.

Por las mañanas visitaba los pintorescos rincones de esta maravillosa isla, recorría alguna de sus levadas (caminos junto a acequias que recorren las montañas de la isla) y probaba las exquisiteces locales: el pez espada negro, el bolo de caco y la espetada de carne de res.




Me alojaba en el convento de San Bernardino del siglo XV, siendo el único huésped del convento. El silencio y la paz que se respiraban los llevaré en mi memoria.

La última semana de mi estancia fue más movida, pues llegó un  grupo de alumnos y profesores del CEPA de Yecla, Murcia. Hice buenas  amistades y compartimos momentos especiales recorriendo la isla.


Tuve la ocasión de participar en un podcast sobre educación que se emite en la radio local de Madeira y esta colaboración quedó reflejada en la prensa local .

 

En resumen, una actividad enriquecedora en lo personal y en lo profesional que recomiendo hacer a todos los docentes en algún momento de su vida profesional.