miércoles, 1 de abril de 2026


 MOVILIDAD EN GRUPO DE ESTUDIANTES Marzo 2026

-VIAJE A NÁPOLES -

Parte 3

Ha sido la primera vez que he viajado fuera de España, la primera vez que me contaron en clase cosas sobre Nápoles no estaba muy ilusionado, tengo cierta predilección por ciertos estilos de arte, de arquitectura y de costumbres, sin embargo, me mantenía positivo sobre que sería un viaje enriquecedor y que sería una experiencia inolvidable.

No entendía la obsesión por Maradona, me preocupaba en cierta medida la ciudad, pero sabía que estaría bien y que estaría en buena compañía durante este viaje. Aunque no lo parezca permanecí bastante optimista sobre este viaje, ¿Cómo sería estar en otro país? Pondría a prueba mis poco practicadas capacidades de comunicación en otro idioma. Iba a descubrir como era la gastronomía fuera de mi país, iba a descubrir como son las clases en otro país, como llevan sus vidas otras personas en un país que no es en el que siempre he
estado.

Todo parecía un poco irreal, pero estábamos allí, nada más salir por la puerta del aeropuerto sentí una maravillosa necesidad de explorar los alrededores, quería caminar después de tanto transporte, quería saciar mis ansias de conocimiento, de aventura.

Pronto me di cuenta de como era el tráfico en aquella ciudad, subido en un furgón taxi. Aunque la sensación fue similar a estar montado en una atracción de coches de choque, por suerte no hubo ninguno jajaja. Una vez en el hotel nos recibieron muy amablemente, no olvidaré la hospitalidad y alegría de la mayoría de personas con las que interactuamos en el hotel, los desayunos por la mañana esperando a que cada uno de mis compañeros de viaje apareciera, la terraza del hotel al aire libre, las tortugas que tenían sueltas por ella, los
“buongiorno”, “ciao”, “grazie”...

Aunque había cierta variedad, casi siempre se decantaba todo por: pizza, pasta o ensalada. Al no ser muy aficionado al queso, mis opciones eran muy reducidas para elegir, sin embargo me encantó la calidad de la comida local, la variedad de dulces, los helados, recomendaría ir y comparar al menos una vez en la vida.

Recordaré las calles siempre, llenas de gente, la cantidad de tiendas de comida, de moda y de souvenirs, recordaré siempre la galería Humberto, impecable, para después tener a la vista el teatro San Carlos, muy bonito, el cual me encantaría poder visitar alguna vez y ver más de su belleza interior. La Basílica de San Fernando de Paula iluminada por la noche, su inmensa plaza, incontables edificios emblemáticos uno casi al lado del otro, la cercanía al mar las historias que guardan todos y cada uno de esos lugares, la variedad de castillos, la cantidad de iglesias y como procesan su pasión por la religión, altares en las calles a santos y vírgenes, altares en la calle, en los propios muros de las casas a sus difuntos, decorados, cuidados y mimados, con fotos, carnets de identidad, velas, flores. Me pareció una bella y digna forma de recordar a quienes amamos aun cuando no están ya presentes.

Gracias a los guías pude descubrir más sobre la historia de Nápoles, reinados, conflictos, opiniones, descubrí por qué Maradona es tan idolatrado, gracias a actos benéficos y compasivos, a la ilusión que les dio, que les devolvió cuando había problemas visibles en la ciudad. Pude descubrir la belleza fuera de los muros de muchos lugares, piedras con números, firmas o notas musicales, misterios que quizá nunca sean resueltos, la belleza y dedicación detrás de esos muros, rosetones, pasiones que nunca habría tenido en cuenta como por los belenes de navidad, la variedad, el color, todo era tan bello y contagioso. Aún con tanto dolor detrás en cada una de esas historias y lugares, milagros y santos, tantas experiencias que significan tanto para sus ciudadanos y para la
gente que va a visitarlos.

Para mi sorpresa y agrado, pude seguir viendo y encontrando pinturas de artistas que me encantan, mezclado con arte más contemporáneo, pude ver hasta dos pinturas de Caravaggio, descubrir otras nuevas, disfrutar y experimentar de la técnica en muchas esculturas, la maestría en el Cristo velado y todo lo que le rodeaba. He podido conocer gente de distintos países y culturas tanto en las calles, como en el CPIA, he podido conversar con profesores, alumnos, viajeros, conocer a mis compañeros del CEPA y compartir con ellos mis pensamientos, mis experiencias, mis sentimientos y mi vida. He podido conocer a personas de otros lugares de España, Turquía, Grecia, Sri Lanka... he podido disfrutar de la historia en el museo arqueológico nacional, de la belleza del Capodimonte y sus obras, he podido pisar sobre calzadas que guardan una historia inmensa e increíble, he podido descubrir y estar en una ciudad llena de gente, donde antaño también lo estuvo y en cuestión de un segundo desaparecieron para siempre, sepultando sus vidas, su existencia, pero que fueron encontrados y que a día de hoy respetamos y nos fascinamos con todo lo que eran, significaban y vivían, muros que si pudieran hablar, contarían muchas más palabras e historias de las que conozco y conocen las personas que allí trabajan y cuentan.

 He podido ser iluminado por un rayo de sol sentado en una terraza en mitad de la noche, disfrutar de esta experiencia gracias a todos mis compañeros de viaje, porque sin ellos no hubiera sido igual, porque las experiencias que compartimos nos cambian y esta ha sido la mía en este proyecto de ERASMUS +, hemos compartido y afrontado miedos, hemos contado la historia de nuestra ciudad fuera de nuestra zona de confort, en otro idioma, hemos recibido generosidad y recuerdos, amistad y amor.

Me llevo mucho de Nápoles, no me refiero a lo material ni a algo eterno, pero si algo que jamás podrá cambiar el tiempo, me llevo un pedazo de Nápoles en mi corazón, de la gente con la que he compartido momentos y creo y espero, que los pequeños fragmentos que se han llevado todos ellos de mi, fragmentos de mi alma, como en algunos poemas y alguna canción que escribí o imaginé, como las historias que rondan en mi mente incesantemente. Espero que a todos
les haya cambiado para siempre, que lo atesoren tanto como yo lo haré, gracias.

Nápoles, gracias a todos.