martes, 21 de abril de 2026

APUNTES SOBRE LA DEMOCRACIA ATENIENSE Y LA CULTURA DEMOCRÁTICA EUROPEA Una experiencia formativa Erasmus+

 

Cristina Anta
 

 

 

Atenas huele a azahar y a lilas. Y las mañanas de abril a los pies de la Acrópolis son frescas y embriagadoras de historia. Es como si sus piedras milenarias te transportaran a esos tiempos en los que los antiguos griegos se inventaron los juegos olímpicos, el molino de agua, el teatro y, por supuesto, la democracia.

 

En el viaje a tiempos de civilizaciones antiguas en el que nos embarcamos cuatro alemanes, tres portuguesas, dos italianas, una holandesa y una española había una motivación común: la preocupación por nuestra actual democracia y su fragilidad, por el descrédito y la falta de confianza de nuestros jóvenes hacia nuestro sistema político que tanto nos ha costado construir en la Unión Europea. Y en esta aventura en la que ahondamos en las raíces de la democracia e hicimos un recorrido por su devenir histórico, hubo mucha reflexión colectiva e individual, algo de desmitificación y unas cuantas competencias por la cultura democrática, todo ello guiado por Cynthia Rodopoulou, nuestra profesora en Europass Teacher Academy del curso ‘Rediscovering the Roots os Democracy: from Ancient Greece to the European Union’.

 


 

Si bien es cierto que había razones comunes entre los participantes para cursar esta formación, casi al comienzo, según se hacían las presentaciones de los centros y establecíamos los primeros diálogos, me percaté –no sin cierta envidia- de que en su mayoría, en los sistemas educativos de mis compañeros, existía una asignatura dedicada la educación para la ciudadanía, mientras que en el nuestro ya no. 

 


Y así comenzamos con lo básico: de dónde vienen las palabras y qué significan. Recordamos que Europa -más allá de mitos de toros y secuestros- viene de “euros”, que significa abierto, amplio; y de “ops”, que significa rostro o mirada. Por lo que concluimos, con ese optimismo teórico que caracteriza al europeísmo, que el nombre de nuestro continente significa algo así como “amplio de miras”. También recordamos la etimología de democracia, que procede de “demos” o pueblo y de “kratos”, que es poder, gobierno. Así que muy feliz me marché a visitar el Museo del Partenón pensando en lo privilegiados que somos de vivir en un lugar “amplio de miras en el que gobierna el pueblo”, es decir: en la democracia europea.

 

 

Como preludio a las reflexiones conjuntas, al día siguiente comenzó el repaso, por un lado, por la historia de las civilizaciones helénicas: la micénica, la cicládica, la minoica. Con sus sistemas políticos y social, con sus guerras civiles, con su cultura y escritura pero también con sus volcanes destructores. Y por otro lado, cómo llegó Atenas a desarrollar un sistema protodemocrático, esto es: cuáles fueron las condiciones económicas, geopolíticas y culturales que propiciaron que esta ciudad estado desarrollara un sistema de participación directa en su gobierno.

 


Sobre el sistema ateniense de gobierno la información está a tiro de tecla: un pueblo organizado en diez tribus, con una asamblea multitudinaria “ekklesía” y sus votaciones mensuales en el Monte Pynx, al que luego iríamos para hacer un trabajo de campo y ‘respirar su esencia’. El poder ejecutivo, la “boulé”, estaba conformado de forma aleatoria por quinientos ciudadanos (cincuenta representantes de cada tribu) que participaban durante un año en el consejo por sorteo. Repito: eran elegidos por sorteo.

 


 

A todo esto, dos hallazgos sobre el funcionamiento de esa comunidad. El primero es que quien no participaba en esa democracia incipiente era considerado un “idiota”, que significaba algo así como que “va a lo suyo”. Revelador. Y el segundo: el ostracismo, que no es más que un mecanismo para desterrar a aquellos ciudadanos que representaran una amenaza para la estabilidad política. Visto también de otra manera: eras censurado si no participabas de la vida política pero también si participabas demasiado en tu beneficio propio.

 

 

Para contrarrestar la idealización que nos acompañaba a muchos de los que acudimos a Atenas, vimos cómo se nos desvelaba un poco de su reverso tenebroso, quizá para equilibrar la balanza y devolvernos a nuestros centros con una visión, quizá, más realista de esa democracia imperfecta.

Primero, en la democracia ateniense participaban los ciudadanos, sí, pero, ¿quiénes eran ciudadanos? Mujeres desde luego que no (en Esparta sí que eran consideradas o respetadas; pero Esparta no ganó el relato histórico, Atenas sí), los esclavos mucho menos y tampoco los ‘extranjeros’. De hecho, para ser considerado ateniense tenías que ser hijo de padre y madre ateniense. Por lo que de unas 260000 personas, al final, solo votaban unos 40000, es decir: el 15,4%.

Segundo, para que haya un rico, tiene que haber muchos pobres. Y para que se produjera la prosperidad ateniense que impulsó la invención del sistema de participación democrática así como una edad de oro en el pensamiento, artes, ciencia y tecnología, hubo otros pueblos que se vieron perjudicados o empobrecidos.

Y tercero, el uso tendencioso de las normas en beneficio propio que siempre campa en los sistemas de gobierno. Por ejemplo, el idealizado Pericles -referente del Siglo de Oro ateniense- se deshizo de su rival político, Cimón, convenciendo a la asamblea de que lo condenaran al ostracismo.

 


De la Antigua Grecia pasamos a la actualidad de 2026 mediante un timeline colectivo que hicimos los participantes. El objetivo era identificar los acontecimientos históricos que habían influido positiva o negativamente en el establecimiento de la democracia, tal y como la conocemos en la Unión Europea: revoluciones, guerras, idas y venidas en la configuración de países, dictaduras, todo ello salió a la palestra. De ahí se vino una pregunta clave, ¿Europa hubiera desarrollado sus sistemas democráticos sin el referente histórico de la democracia ateniense? ¿Cuál es el estado de la democracia en la Unión Europea?

 


 

De ahí nos fuimos al Centro Cultural de la Fundación Stavros Niarchos para ahondar y debatir sobre los valores europeos, las competencias en cultura democrática, así como para realizar una serie de reflexiones pedagógicas. A saber: ¿Cómo presentar todo este recorrido histórico a los estudiantes sin que se aburran? ¿Cómo hacer que las excursiones no sean tomadas como tiempo libre por el alumnado? ¿Qué diferencia hay entre igualdad y equidad? ¿Integración e inclusión son lo mismo? ¿Vivimos en comunidades multiculturales, interculturales o transculturales? ¿Cómo ayudar a desarrollar el pensamiento crítico en un ambiente cargado de IA y de desinformación? Y la piedra de toque: ¿cómo fomentar la participación en la vida democrática en nuestras clases?

 


Regresé cargada de preguntas, algún pdf con docenas de actividades para experimentar y de espíritu europeo, más si cabe. Supongo que con el tiempo se irán aposentando y florecerán las respuestas, no importan si estas huelen o no a azahar y a lilas. 

 


 

miércoles, 1 de abril de 2026


 MOVILIDAD EN GRUPO DE ESTUDIANTES Marzo 2026

-VIAJE A NÁPOLES -

Parte 3

Ha sido la primera vez que he viajado fuera de España, la primera vez que me contaron en clase cosas sobre Nápoles no estaba muy ilusionado, tengo cierta predilección por ciertos estilos de arte, de arquitectura y de costumbres, sin embargo, me mantenía positivo sobre que sería un viaje enriquecedor y que sería una experiencia inolvidable.

No entendía la obsesión por Maradona, me preocupaba en cierta medida la ciudad, pero sabía que estaría bien y que estaría en buena compañía durante este viaje. Aunque no lo parezca permanecí bastante optimista sobre este viaje, ¿Cómo sería estar en otro país? Pondría a prueba mis poco practicadas capacidades de comunicación en otro idioma. Iba a descubrir como era la gastronomía fuera de mi país, iba a descubrir como son las clases en otro país, como llevan sus vidas otras personas en un país que no es en el que siempre he
estado.

Todo parecía un poco irreal, pero estábamos allí, nada más salir por la puerta del aeropuerto sentí una maravillosa necesidad de explorar los alrededores, quería caminar después de tanto transporte, quería saciar mis ansias de conocimiento, de aventura.

Pronto me di cuenta de como era el tráfico en aquella ciudad, subido en un furgón taxi. Aunque la sensación fue similar a estar montado en una atracción de coches de choque, por suerte no hubo ninguno jajaja. Una vez en el hotel nos recibieron muy amablemente, no olvidaré la hospitalidad y alegría de la mayoría de personas con las que interactuamos en el hotel, los desayunos por la mañana esperando a que cada uno de mis compañeros de viaje apareciera, la terraza del hotel al aire libre, las tortugas que tenían sueltas por ella, los
“buongiorno”, “ciao”, “grazie”...

Aunque había cierta variedad, casi siempre se decantaba todo por: pizza, pasta o ensalada. Al no ser muy aficionado al queso, mis opciones eran muy reducidas para elegir, sin embargo me encantó la calidad de la comida local, la variedad de dulces, los helados, recomendaría ir y comparar al menos una vez en la vida.

Recordaré las calles siempre, llenas de gente, la cantidad de tiendas de comida, de moda y de souvenirs, recordaré siempre la galería Humberto, impecable, para después tener a la vista el teatro San Carlos, muy bonito, el cual me encantaría poder visitar alguna vez y ver más de su belleza interior. La Basílica de San Fernando de Paula iluminada por la noche, su inmensa plaza, incontables edificios emblemáticos uno casi al lado del otro, la cercanía al mar las historias que guardan todos y cada uno de esos lugares, la variedad de castillos, la cantidad de iglesias y como procesan su pasión por la religión, altares en las calles a santos y vírgenes, altares en la calle, en los propios muros de las casas a sus difuntos, decorados, cuidados y mimados, con fotos, carnets de identidad, velas, flores. Me pareció una bella y digna forma de recordar a quienes amamos aun cuando no están ya presentes.

Gracias a los guías pude descubrir más sobre la historia de Nápoles, reinados, conflictos, opiniones, descubrí por qué Maradona es tan idolatrado, gracias a actos benéficos y compasivos, a la ilusión que les dio, que les devolvió cuando había problemas visibles en la ciudad. Pude descubrir la belleza fuera de los muros de muchos lugares, piedras con números, firmas o notas musicales, misterios que quizá nunca sean resueltos, la belleza y dedicación detrás de esos muros, rosetones, pasiones que nunca habría tenido en cuenta como por los belenes de navidad, la variedad, el color, todo era tan bello y contagioso. Aún con tanto dolor detrás en cada una de esas historias y lugares, milagros y santos, tantas experiencias que significan tanto para sus ciudadanos y para la
gente que va a visitarlos.

Para mi sorpresa y agrado, pude seguir viendo y encontrando pinturas de artistas que me encantan, mezclado con arte más contemporáneo, pude ver hasta dos pinturas de Caravaggio, descubrir otras nuevas, disfrutar y experimentar de la técnica en muchas esculturas, la maestría en el Cristo velado y todo lo que le rodeaba. He podido conocer gente de distintos países y culturas tanto en las calles, como en el CPIA, he podido conversar con profesores, alumnos, viajeros, conocer a mis compañeros del CEPA y compartir con ellos mis pensamientos, mis experiencias, mis sentimientos y mi vida. He podido conocer a personas de otros lugares de España, Turquía, Grecia, Sri Lanka... he podido disfrutar de la historia en el museo arqueológico nacional, de la belleza del Capodimonte y sus obras, he podido pisar sobre calzadas que guardan una historia inmensa e increíble, he podido descubrir y estar en una ciudad llena de gente, donde antaño también lo estuvo y en cuestión de un segundo desaparecieron para siempre, sepultando sus vidas, su existencia, pero que fueron encontrados y que a día de hoy respetamos y nos fascinamos con todo lo que eran, significaban y vivían, muros que si pudieran hablar, contarían muchas más palabras e historias de las que conozco y conocen las personas que allí trabajan y cuentan.

 He podido ser iluminado por un rayo de sol sentado en una terraza en mitad de la noche, disfrutar de esta experiencia gracias a todos mis compañeros de viaje, porque sin ellos no hubiera sido igual, porque las experiencias que compartimos nos cambian y esta ha sido la mía en este proyecto de ERASMUS +, hemos compartido y afrontado miedos, hemos contado la historia de nuestra ciudad fuera de nuestra zona de confort, en otro idioma, hemos recibido generosidad y recuerdos, amistad y amor.

Me llevo mucho de Nápoles, no me refiero a lo material ni a algo eterno, pero si algo que jamás podrá cambiar el tiempo, me llevo un pedazo de Nápoles en mi corazón, de la gente con la que he compartido momentos y creo y espero, que los pequeños fragmentos que se han llevado todos ellos de mi, fragmentos de mi alma, como en algunos poemas y alguna canción que escribí o imaginé, como las historias que rondan en mi mente incesantemente. Espero que a todos
les haya cambiado para siempre, que lo atesoren tanto como yo lo haré, gracias.

Nápoles, gracias a todos.