miércoles, 24 de junio de 2026

Estancia por docencia en Madeira enero-febrero 2026



 

ESTANCIA POR DOCENCIA EN ESCUELA EFA DA TORRE, CÂMARA DE LOBOS, MADEIRA

 Juan Sabe Andreu

 

No era la primera vez que visitaba Madeira en el marco de un proyecto europeo; meses atrás, en mayo de 2025, hicimos desde el Cepa Ramón y Cajal una visita de observación de buenas prácticas y allí surgió en mí la idea de hacer allí una estancia por docencia. Es decir, pasar un mes trabajando en Madeira como profesor.

La aventura comenzó el 7 de enero. Funchal, capital de la isla y localidad vecina a Câmara de Lobos, me recibía con las luces de Navidad, los belenes y toda la parafernalia navideña encendida y en marcha, esta ambientación navideña iba a durar hasta casi el final del mes de enero. Mis primeros días en la isla fueron de aclimatación al suave clima entre 15 y 20 grados que se disfrutaban día y noche.




Mis tareas docentes se dividían en la impartición de dos cursos. Uno de inglés, básicamente de speaking (expresión oral para los no iniciados en la lengua de Shakespeare) y otro de cultura española. Las clases eran en el turno de tarde (de 7.20 a 10.30 de la noche) puesto que el centro de adultos comparte las instalaciones con una escuela de primaria que  utiliza las instalaciones escolares  por las mañanas.



El curso de inglés tenía la dificultad de tener alumnos de niveles diversos, desde un A2 hasta un C1, lo cual suponía una dificultad añadida que conseguimos superar entre todos los asistentes. No era un grupo numeroso, entre 5 y 10 alumnos dependiendo del día. Hablamos, reímos y aprendimos mucho los unos de los otros. Ellos aprendieron  inglés y yo aprendí a ser portugués, a indagar en su espíritu y en su forma de ser.

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El curso de cultura española era mucho más multitudinario; se apuntaron todos los alumnos de la escuela de segunda oportunidad  , lo que nosotros llamamos adultos, de secundaria y de bachillerato. Yo les hablaba en español y ellos lo entendían perfectamente; no hacía falta repetir las cosas, Hablamos de cultura española, de nuestra comida, las fiestas españolas más representativas: las Fallas, San Fermín, la Tomatina de Buñol, la feria de abril… También de las similitudes entre el idioma español y el portugués, unas pinceladas de los 80 años de historia común cuando España y Portugal formaban parte del mismo imperio. Y por supuesto hablamos de los pintores y escritores españoles más conocidos. Fue un curso de difusión de cultura española que fue muy valorado.




Interactuaba con los otros profes cada tarde-noche; tomábamos una media de leite (café con leche) en el bar de alumnos y charlábamos de forma amena y distendida.

Por las mañanas visitaba los pintorescos rincones de esta maravillosa isla, recorría alguna de sus levadas (caminos junto a acequias que recorren las montañas de la isla) y probaba las exquisiteces locales: el pez espada negro, el bolo de caco y la espetada de carne de res.




Me alojaba en el convento de San Bernardino del siglo XV, siendo el único huésped del convento. El silencio y la paz que se respiraban los llevaré en mi memoria.

La última semana de mi estancia fue más movida, pues llegó un  grupo de alumnos y profesores del CEPA de Yecla, Murcia. Hice buenas  amistades y compartimos momentos especiales recorriendo la isla.


Tuve la ocasión de participar en un podcast sobre educación que se emite en la radio local de Madeira y esta colaboración quedó reflejada en la prensa local .

 

En resumen, una actividad enriquecedora en lo personal y en lo profesional que recomiendo hacer a todos los docentes en algún momento de su vida profesional.


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