martes, 9 de junio de 2026

 BOLONIA MISTERIOSA


Felipe Reyero                                                                                                 

Bolonia invita desde el primer momento a pasear por sus calles medievales y perderse en su historia. Como buena ciudad medieval, su historia está envuelta en leyenda. Lo primero que llama la atención son sus dos torres, Garisenda y Asinelli, símbolo imperecedero de un pasado medieval donde se mencionan más de 100 de estas construcciones, una auténtica ciudad de rascacielos del medievo. Estas eran construidas por familias nobiliarias convertidas en símbolos de defensa, poder y prestigio. Las intrigas, amoríos y traiciones, enclaustraron a estas familias entre sus muros de piedra, dejando para el recuerdo algunas leyendas sobre sus andanzas que bien pueden imaginarse siendo cantadas por los juglares de la época, haciendo que la tradición oral llegue hasta nuestros días. 


Pecoraro, T. (2012). Medieval Bologna [Grabado: etching, aquatint, soft‑ground etching; 500 × 668 mm]. Wikimedia Commons. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Medieval_Bologna.jpg. Licensed under CC BY‑SA 3.0. 

Las más representativas por emblemáticas y ser de las pocas construcciones que se mantienen en pie resistiendo a la globalidad que envuelve la mayoría de las ciudades actualmente, son las Torres de Garisenda y Asinelli. La primera recuera a la célebre torre de Pisa por su inclinación, explicada popularmente como el resultado de la soberbia familiar, que en un afán de prestigio se embarcó en una auténtica carrera por construir la torre más alta, tanto se centraron en ir sumando pisos, que como un gigante con pies de barro, será su base la que no pudiendo soportal tal magnitud de piedra, inclinándose suavemente hasta nuestros días. Raudos, los boloñeses, encontraron en esta soberbia el castigo divino. Al que sumaron el relato de una figura oscura que trepa la torre las noches de niebla, golpea y hace crujir su estructura.

La Torre Asinelli, vecina de la anterior, no se libra del misterio; cuenta la leyenda que en su construcción un trabajador cayó dentro del fuste y fue cubierto por la mampostería para no detener la obra. Según relatan, si afinas el oído en las frías noches de invierno, puedes escuchar el diálogo a golpetazos entre el desdichado obrero y la figura temebunda de su torre vecina. 


                                                  

Clenet, P. (2005). Bologna (Italy), the two towers [Fotografía]. Wikimedia Commons. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:2tours_bologne_082005.jpg. CC BY‑SA. .

En otro de los puntos de la ciudad, cerca de la Piazza Maggiore encontramos el arco de los susurros. Con las estatuas de San Doménico y de San Petronio, patrón de la ciudad. Al inclinarse hacia uno de los dos santos y susurrar algún secreto, la curvatura del arco hace que la voz llegue perfectamente al otro santo en la esquina opuesta. El mito defiende que los curas de la ciudad se comunicaban con los leprosos de esta manera, manteniendo una distancia de seguridad para no contraer la enfermedad.

En la ciudad también encontramos la Basílica de San Esteban, conocida como las Siete Iglesias, concebida desde el siglo V d.C para los peregrinos que no podían viajar a Tierra Santa, en ella encontramos el Santo Sepulcro, capilla que alberga las reliquias de San Petronio. En la antigüedad existía la tradición de que las mujeres embarazadas dieran 33 vueltas a este sepulcro -la edad de Cristo- para pedir protección y un buen parto. Aún no es extraño ver alguna turista recreando tal mito.

                                                      

En la Piazza Santo Stefano podemos encontrar en la fachada de terracota el mismísimo rostro de Belcebú. La leyenda cuenta que una de las familias más poderosas de la ciudad estaba siempre envuelta en disputas, siento sus desmanes conocidos por toda la ciudad. El padre de familia decidió mandar esculpir la cara de todos los miembros de la familia en el palacete familiar. Y entre ellos, como uno miembro más de la familia, el escultor esculpió la cara del diablo, de forma que siempre acompañase a la fatídica familia.

                                                       

No es de extrañar, que la logia masónica más antigua del mundo tenga en su "Carta a Bolonia" (1248) su documento fundacional. Ni que en el monumento a Ugo Bassi,  podamos encontrar un compás, elemento cantero por antonomasia. Mostrándonos que la Historia del Arte no puede ser ajena a leyendas, mitos y relatos que den un carácter iconológico a elementos que pueden pasar por puramente anecdóticos al pasear por sus calles. Por lo que me gustaría finalizar el artículo, invitando a conocer las tradiciones y leyendas que pueblan nuestras ciudades medievales, descubriendo aquellas historias que han ayudado a cimentar la personalidad de sus habitantes. 


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